Un café con ChatGPT: 9 preguntas para distinguir mito y mecánica en Richard Heart, HEX y PulseChain
- Larisa - LoQueArde

- 27 dic 2025
- 6 Min. de lectura

— Escuché por ahí una historia sobre Richard Heart y una cripto llamada HEX. Algo de que después clonó todo a otra blockchain. No entendí bien qué pasó, ¿me lo contás sin entrar en lo técnico? — Ok, café mode. La historia va de Richard Heart, un personaje muy provocador del mundo cripto, y de HEX. HEX se vendía como una especie de “plazo fijo cripto”: vos bloqueabas tus tokens por un tiempo y, si cumplías el plazo, recibías más HEX. La narrativa pegó fuerte porque no era “trading”, ni “suerte”, ni “timing perfecto”: era disciplina + tiempo = recompensa. Después, con Ethereum volviéndose caro y lento para operar, Heart empuja la idea de “si el tablero está caro, hagamos otro tablero”. Ahí aparece PulseChain: una nueva blockchain que copia el estado de Ethereum (balances/tokens) y crea “versiones espejo” en esa red (eso que te llegó como “p-tokens”). No es que te sacan lo de antes: seguís teniendo tus cosas en la red original, y además aparece la copia en la nueva red. El punto humano, sin técnica: no fue “me voy y abandono”, fue “duplico el juego en otro lugar y apuesto a que ahí crece”.

— Yo no lo veo como que se haya cagado en la gente, más bien como una revolución. Pero entonces… ¿en esa nueva blockchain no iban a aparecer ballenas igual? — Iban a aparecer sí o sí. No existe una blockchain “sin ballenas” si hay precio, mercado y acumulación. Da igual el nombre de la red: si algo puede comprarse, guardarse y venderse, alguien va a juntar mucho y se vuelve ballena. Entonces la pregunta no es “si aparecen”, sino qué tipo de ballenas y con qué poder. En PulseChain, además, hubo un detalle que confunde: al copiar el estado, no inventás una sociedad nueva desde cero; muchas desigualdades se heredan. O sea: aunque el precio arranque chiquito, la dinámica de concentración aparece por diseño de mercado. Pulse no era una “vacuna anti-ballenas”; era otro tablero con otras fricciones.
— ¿Esto es un tema de crypto versus token o estoy mezclando cosas? — Estás tocando el punto justo. La blockchain es el territorio: reglas, velocidad, costos, infraestructura. El token es lo que circula adentro: HEX, PLS, PLSX, lo que sea. Las ballenas no “dominan la blockchain” como si fueran dueñas de la red; dominan tokens específicos porque con mucho volumen pueden mover precio, liquidez y ánimo colectivo. Y ahí aparece la diferencia clave: una red puede ser más barata o más rápida, pero eso no te garantiza distribución justa ni evita manipulación. El riesgo grande, casi siempre, vive en los incentivos del token y en cómo se concentra, más que en el cableado de la blockchain.
— En pocas palabras, ¿por qué Richard decía que en Pulse no los iban a cagar?
— Porque su argumento era: “no te quito nada ni te obligo a entrar”. En versión 10 años: “no te saco tus juguetes viejos; te doy los mismos juguetes en otra cancha para que juegues si querés”. La idea era que conservabas lo original en Ethereum y además recibías la copia en PulseChain, y después el mercado decidiría si esa copia valía algo o no. O sea: no era una promesa honesta de “ganás seguro”; era una promesa retórica de “no te roban porque no te sacan lo que ya tenés”.
— También escuché que después ‘lo cagaron a Heart’, que bancos o el sistema le frenaron el proyecto clonado. ¿Eso pasó? — Lo que más se parece a esa frase es esto: no es que alguien “le robó el proyecto” o “rompió el clon” técnicamente. Lo que suele pasar cuando un ecosistema queda bajo presión legal/reputacional es que lo asfixian desde afuera: se enfrían listados, se cortan integraciones, proveedores se van, y lo más importante: se complican las puertas de entrada/salida para el usuario común. La red puede seguir viva, pero si queda aislada, crece menos, circula menos, y la narrativa se llena de miedo. En simple: no te apagan el motor, te cierran la ruta.

— ¿Y por qué eso no pasó con otras blockchains? ¿Cómo entra lo legal en algo alternativo como cripto? — Porque lo legal casi nunca entra por el código: entra por la parte humana. En cripto, donde te agarran es en “quién lo promociona”, “qué promete”, “cómo se vende” y “qué estructuras lo rodean” (exchanges, rampas fiat, empresas, fundaciones, marketing). Redes como Bitcoin son difíciles de atacar por persona porque no tienen un “jefe” activo que prometa cosas. Otras, como Ethereum, conviven con el sistema: tienen actores visibles, sí, pero no se plantean como un desafío moral frontal y tampoco se apoyan en una promesa personal de retorno tipo “vení que acá no te roban”. Cuando hay una cara fuerte, una épica y frases que suenan a inversión con expectativa de ganancia, el regulador encuentra una manija.
— Igual siento que se castigó más a alguien que parecía honesto que a blockchains que te cobran fees altísimos, como impuestos. — Esa sensación tiene lógica. Una blockchain que te “cobra impuestos” vía fees altos puede ser insoportable, pero es un costo que el sistema interpreta como “demanda”, “congestión” o “seguridad”: queda naturalizado y además beneficia a muchos actores grandes. En cambio, cuando alguien lo presenta como alternativa moral (“esto es mejor que los bancos”, “acá no te cagan”, “ganás por esperar”) y encima lo encarna una persona concreta y ruidosa, eso incomoda más que un mecanismo impersonal que drena valor sin discurso. Entonces sí: no siempre se castiga al que más cobra; muchas veces se castiga al que señala, al que personaliza y al que hace de eso una bandera.

— Entonces… ¿las otras blockchains están todas alineadas con el sistema y las leyes bancarias? — No es “todas sí” o “todas no”. Lo que pasa es que aunque una blockchain sea descentralizada, la mayoría de los usuarios entra y sale por infraestructuras que sí están dentro del sistema: exchanges centralizados, bancos, procesadores, proveedores, compliance. Entonces muchas redes grandes se vuelven “compatibles”: no porque el código sea bancario, sino porque para crecer masivo necesitás puentes… y los puentes tienen leyes. Y hay otra idea clave: la descentralización técnica no te salva si hay centralización narrativa. Si hay una cara, un “yo te lo garantizo” o “yo te lo explico”, hay un punto de presión.
— Más allá de que Heart no se quedó callado, ¿existen blockchains donde realmente se pueda ganar por esperar? ¿Él lo logró? ¿Y los que van de calladitos? — Ganar por esperar existe, pero hay dos formas distintas. Una es la obvia: esperás y el precio sube (nadie te paga: el mercado lo revalúa). La otra es que el protocolo te remunera por inmovilizar capital o cumplir una función: staking, lending, lockeo, incentivos. Heart empujó fuerte esa segunda forma: HEX te pagaba explícitamente por bloquear y cumplir plazos. Eso, como mecanismo, funcionó. El problema no era “si se puede”, sino de dónde salía el valor en términos económicos y cuánto dependía de un ecosistema que se alimenta de sí mismo. Y sobre “si alguien lo hace callado lo bajan igual”: no necesariamente. El volumen de conflicto suele depender de promesa + visibilidad + persona + estructura, no sólo del mecanismo.

— ¿Y hay proyectos muy similares a lo que hizo Heart que funcionen hoy? — Sí. Hay protocolos que logran algo muy “HEX-like” en espíritu (premiar lockeo/paciencia), pero lo hacen en modo gris y técnico, sin épica personal. MakerDAO (hoy rebrand a Sky) → DAI es un clásico de DeFi con lógica de colateral y estabilidad; Aave → AAVE es un mercado de préstamos donde podés ganar por dejar capital prestado; Curve Finance → CRV tiene mecánicas de lockeo largo donde cuanto más tiempo bloqueás, más peso/beneficios tenés (eso se parece muchísimo al “premiar esperar”, pero sin el show). La diferencia no es el motor: es el altavoz. En esos casos, el sistema no depende tanto de una figura que lo sostenga narrativamente.
Por un lado, si querés seguir tirando del hilo de Richard Heart, HEX y PulseChain sin quedarte en el recorte de redes, en Lo Que Arde lo estoy bajando a tierra con recursos y lecturas para orientarte sin repetir slogans.
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